MEPA: Movimiento por una Educación Popular Alternativa, México: A Gerardo Quiroz Robledo

A Gerardo Quiroz Robledo

El tiempo camina y vamos dejando huellas importantes
en la vereda de la vida y de la educación.
Gerardo, gracias.

A la comunidad MEPA

A Gerardo Quiroz Robledo

Nos dirigimos a ustedes para hacer un homenaje con estas palabras a nuestro
querido amigo y compañero Gerardo Quiroz Robledo. Maestro de vida, profesorde profesión y ser humano de gran calidad humana, partió a mediados del año 2015, dejando una huella imborrable en los caminos que recorrió.

MEPA lamenta enormemente su partida.
En este año que comienza, le dedicamos unas palabras respetuosas y serenasdentro de este espacio del que formó parte desde su formación, con el que mantuvo un gran compromiso de trabajo docente y social.
A él, estas palabras escritas por sus amigas y compañeras Miriam Valladares y
Griselda García Prado; gracias.
A su familia, a sus amigos y amigas, a sus colegas, un abrazo.
Por favor Gerardo, recibe una sonrisa y un abrazo a tu memoria; gracias por tu presencia.

Mesa Directiva
Movimiento por una Educación Popular Alternativa, A.C.
Emiliano Zapata # 60 La Candelaria, Coyoacán. México D.F., C.P. 04380
Tel. y Fax: (55) 56-18-21-20

Movimiento por una Educación Popular Alternativa

Gerardo

Pocas veces tiene uno la fortuna de conocer a personas como Gerardo, un maestro realmente de vocación, con amor y entrega a su trabajo, con un compromiso real hacia sus alumnos(as), con conciencia social y alegría por la vida
docente.

Hace casi 20 años llegó a la Escuela Freinet de Cuernavaca a inscribir a uno de
sus hijos y posteriormente entraría el otro (Gerardo y Adrián), desde ese momento pudimos compartir al padre preocupado por la formación de sus hijos.

Posteriormente tuvimos la fortuna de que entrara a formar parte del equipo
docente de la escuela en la secundaria, impartiendo nada menos que biología, física y química, clases en las que supo despertar el gusto por la ciencia en los alumnos y alumnas, pero también dando cada día lecciones de vida con sus múltiples anécdotas e historias de su propia vida que compartía con entusiasmo.

Tuve la dicha de que participáramos juntos en muchos Encuentros de la Red
Nacional de Educación Alternativa, así como algunos del RIDEF, siendo un
excelente compañero de viajes, hombre reflexivo, estudioso que siempre enriquecía estas experiencias.

Es innegable que ha dejado un enorme hueco, pero también una huella imborrable en los que tuvimos la dicha de compartir cotidianamente con él, así como los alumnos(as) que lo tuvieron como maestro.

Aprendí de su paciencia, de sus silencios reflexivos, pero también de su congruencia en la vida y en la enseñanza, estoy segura que siempre lo recordaré con mucho cariño y respeto.

Miriam Valladares Álvarez

Mi reconocimiento y admiración

Gerardo es un nombre masculino de origen germánico, significa: “el que es fuerte y guerrero, hombre de sentimientos nobles, no le gusta mentir, aunque expresar sus ideas puede ocasionarle conflictos, él prefiere ser directo y dar a conocer cuando algo no le agrada. Así es Gerardo, un maestro que no se apegó a ninguna doctrina, pero que de cada una extraía lo mejor, asertivo, lector incansable, no digo gran lector porque jamás presumió de qué o cuánto leía, sin embargo, compartía siempre, a manera de comentarios, todo aquello que él intuía que se necesitaba. Jamás dio consejos, sólo dejaba caer la pregunta, generar la duda y que cada quien tomara lo mejor.

Siempre dejaba para el final sus aportaciones generando inquietud por saber más. Maestro ocupado en mejorarse a él mismo, pero no a los demás, muchas clases amenas llenas de risas, aunque también de exigencia y compromisos.

Para Gerardo, la ciencia es parte de la vida: en la biología la observación, en la física la aplicación, y en la química la emoción y el asombro de descubrir que ésta estaba en mucho de lo de lo cotidiano. Juguetón, bromista e incasable viajero, quien a su regreso de cada experiencia de aprendizaje, sin alardes, compartía lo vivido.

¿Qué extraño de él? el cafecito de la mañana, las lecturas de “Una mirada a la ciencia", UNAM; sus excelentes correos. La manera novedosa de preparar un periódico mural, o como dar libertad a los chicos, las largas pláticas que sostuvimos en los campamentos y viajes de fin de año a Guanajuato en las que aprendía de él para mejorar el nuevo ciclo escolar; cambiábamos el mundo de la docencia.

No mostraba academicismo, pero sí te ayudaba a cambiar a través de su ejemplo, siempre puntual, cumpliendo con sus deberes, como él decía.
Escribo este texto a petición de Miriam, pero con gran respeto, admiración y reconocimiento a mi compañero por todas las cosas que compartimos, me despido con la palabra que daba fin a sus textos: AMÉN.

Con cariño y admiración, Griselda García Prado.
Gerardo, un abrazo a tu recuerdo.
Enero, 2016.